Hate dogma
Love freedom
Learn by experience
Believe in yourself
(Extraído del libro "De todo lo visible y lo invisible" Lucía Etxebarria)
miércoles, 13 de enero de 2010
lunes, 11 de enero de 2010
Relato corto: "Última parada"
Música de fondo (letra para el que quiera saber de qué va)...
Sacó la carta del bolso, necesitaba sentirla en sus manos para darse valor, para decir aquello que no se había atrevido a decir en toda la noche. La carta que no había podido leerle, que tanto había reescrito una y otra vez, que tanto había ensayado... El momento que imaginó de una y mil formas, la última oportunidad ...se esfumó, igual de rápido que fue la despedida. No hubo abrazos aunque ambos lo deseaban, se besaron fríamente en la mejilla y ella aguantó la tensión sujetando el trozo de papel en sus manos hasta que las puertas del tren se cerraron y se separaron. Entonces la impotencia la inundó completamente. Se sentía incómoda, incómoda por sus dudas, por su cobardía, por no entender lo que le había frenado desde que él dijo algo que ella no esperaba en la conversación. Tanta emoción contenida e incomprendida hizo que las lágrimas hicieran acto de aparición y comenzaran a resbalar silenciosamente por su rostro en cuanto el tren se puso en movimiento. No quiso mirar por la ventanilla, no quería encontrarse con aquellos ojos otra vez que le habían hecho sentirse débil. Sin embargo al final lo hizo sólo para comprobar que él no seguía allí, no había esperado a que el tren se pusiera en marcha, no había querido alargar ese adiós. Esto le hizo sentirse aún más triste. Mientras el mudo y lento llanto intentaba aliviar sus emociones, no podía parar de pensar, de buscar la razón que había paralizado sus intenciones, sus ganas de sincerarse, de mostrar sus sentimientos tal y como eran. "Es miedo, sí, tal vez ha sido eso" se dijo. Miedo de no estar a la altura. Él contaba con experiencias anteriores de otras relaciones, otras mujeres que habían sido lo suficientemente buenas para dejarle buen recuerdo. ¿Quién era ella para competir a ese nivel? Ella ante tanta inseguridad por esa "posible" relación se había auto-eliminado en un acto suicida antes de que él pudiera hacerlo, antes de que se diera cuenta de ella no daba la nota. No, definitivamente no quería someterse a ese examen, pasar por esa inevitable comparación que él haría. Al menos así pensaba ella. Ella que siempre se esforzaba en dar esa imagen de seguridad, de fortaleza, de chica autosuficiente... Y era cierto en parte, pues de otro modo no sería capaz de representar tan bien el papel, pero también tenía otra cara, otro lado en la intimidad que no mostraba normalmente... Aquello que le hacía encontrarse con sus peores pesadillas, que le traía a veces un inútil sufrimiento, que la hundía en su propio infierno... No tenía enemigo más cruel que su propio yo, su otro yo. Sin embargo, esas violentas batallas pasadas ya eran historia, ahora se comportaba de forma más pacifista consigo y los enfrentamientos se limitaban a meras discusiones en las que intentaba no perder mucho tiempo, pues aunque el estribillo de la canción era muy pegadizo, se la sabía de memoria y estaba cansada de repetirla. En aquel momento viajando en el tren con esa sensación de derrota anticipada, sólo encontró las mínimas fuerzas para disimular normalidad ante el resto de pasajeros. Logró reunir cordura suficiente para mandarle un mensaje al móvil, trantando de justificar (sobretodo así misma) de algún modo su actitud cobarde, trantando de borrar esa culpabilidad que llevaba por dentro, que le pesaba en el alma presionándole el pecho. Aquella presión no le había dejado hablar con normalidad al final de la velada, pero ahora sí le permitía mandar aquella breve nota, quizás de auxilio. El texto fue corto: una disculpa, una pista de la oculta confesión y un deseo de vida mejor con otras mejores candidatas. La respuesta no tardó en llegar con forma de llamada. El teléfono sonaba; ella, sin embargo, había agotado las últimas energías y sólo pudo quedarse mirando la pantalla, mirando ese nombre, ese amor correspondido y, al mismo tiempo, temido. El destino vibró en sus manos durante menos de un minuto, 15 ó 20 segundos quizá en los que pudo haber cambiado el curso de su vida. Si hubiera contestado ella no habría podido ofrecer resistencia; si él le hubiera pedido que se bajara del tren, que lo esperara o que diera media vuelta, ella lo habría hecho. No respondió a esa llamada, y la esperanza de esa posible unión murió antes siquiera de haberse convertido en algo palpable, algo más allá de las fantasías, de las miradas. Más agua, más lágrimas, más frustración... Deseaba que el tren no se detuviera, que continuara su melancólica trayectoria para ayudarle a limpiarse, a desahogarse en aquel privilegiado entorno silencioso. El paisaje nocturno y distante a través de la ventana, pocas caras y desconocidas ... la metáfora perfecta para alejarse de él, de lo que sentía de forma tan intensa. Cada tramo recorrido suponía dejar atrás los recuerdos, disminuir aquel grado de vibración, reducirlo a algo insignificante que le permitiera volver a ser ella mísma otra vez.... "Última parada" anunció una estudiada voz por algún megáfono del vagón. Lástima, necesitaba más tiempo. Salió del tren por inercia, dejando las lágrimas en ese vagón, errando por las calles oscuras de forma autómata hacia el hogar, aunque deseaba ir a cualquier otro sitio menos a casa. En el camino encontró un rostro familiar, suerte que sus mejillas estaban secas y su amigo no vió signos de alarma. Hablaron familiarmente y eso distrajo su mente durante la conversación. Incluso rieron con algunas bromas. Se despidieron al rato y llegó casi sin darse cuenta a su portal. Cruzó la puerta y decidió romper la carta para dejar atrás, dejar fuera aquella vivencia que seguiría viva en su memoria para siempre, como prueba de lo que pudo ser pero no fue.
"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y, de pronto, toda nuestra vida se concentra en un sólo instante" Oscar Wilde
"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y, de pronto, toda nuestra vida se concentra en un sólo instante" Oscar Wilde
sábado, 9 de enero de 2010
Extractos del libro "De todo lo visible y lo invisible"
Aquí voy a dejar algunas ideas o partes que me han gustado del libro...
"Los hombres desprecian en público aquello que temen en privado".
"Una vida sin sentido no tiene sentido para ser vivida".
"Hay que planear el futuro pero sin vivir en él".
"Hay gente que se cree que está pensando, cuando en realidad sólo está reordenando prejuicios".
"Amor no es voluntad, sino destino".
Y una reflexión mía última inspirada en una frase suya:
"No debemos tener miedo a equivocarnos, sino a estancarnos, porque equivocarse es también una manera de avanzar".
"Los hombres desprecian en público aquello que temen en privado".
"Una vida sin sentido no tiene sentido para ser vivida".
"Hay que planear el futuro pero sin vivir en él".
"Vivir en la envidia por los logros ajenos permite al anónimo redimirse de la renuncia a los propios deseos y liberarse de la impotencia resultante de no haberlos cumplido.... El envidioso necesita desesperadamente rebajar los méritos del exitoso pues así no se sentirá tan inferior en comparación".
"Los susurros pronunciados en las sábanas suenan amplificados, multiplicados por diez, tal es el poder del silencio".
"No soy lo suficientemente fuerte como para mostrarme vulnerable"."Hay gente que se cree que está pensando, cuando en realidad sólo está reordenando prejuicios".
"Amor no es voluntad, sino destino".
Y una reflexión mía última inspirada en una frase suya:
"No debemos tener miedo a equivocarnos, sino a estancarnos, porque equivocarse es también una manera de avanzar".
viernes, 8 de enero de 2010
Una vez alguien me preguntó...
... ¿se puede estar enamorad@ de dos personas a la vez? La respuesta es que sí, que se puede en tanto que nos enamoramos de aquellas cualidades que admiramos, y en tanto que una sóla persona quizás puede no reunir todo aquello que nos gusta. Entonces, ¿cómo debemos comportarnos? ¿cuál es el sentimiento verdadero? Claramente existen diferentes niveles a la hora de sentir las emociones, por lo que yo votaría por quedarse con la más intensa, pero lo primero es identificar cuánto de verdad hay en lo que vemos en el otr@ y cuánto es idealizado; porque a veces a pesar de no conocer lo suficiente, construímos el resto a nuestro deseo, es decir, en ocasiones vemos en el otr@ lo que anhelamos, la fantasía que queremos ver... Hay que tener cuidado porque cuando el espejismo se borra, nos encontramos con una imagen que no coincide exactamente con lo que habíamos esperado. Por lo tanto, lo primero es dejar a una lado la imaginación, contener la emoción (en la medida de lo posible) lo suficiente para que la razón nos deje extraer información real de la otra persona. ¿Por qué mucha gente se equivoca en la elección de la pareja? Precisamente por esto, porque no se paran a estudiar detenidamente al otro desde una percepción más objetiva, es difícil lo sé... de hecho tampoco tenemos una garantía del 100% de no equivocarse. Así que sí, podemos encontrar en nuestro camino a personas que nos despierten sentimientos (no hablo de una pura atracción física-sexual) incluso teniendo pareja estable, pero hay que valorar muy bien, hacer una comparación lo más minuciosa y distanciada posible para no cometer un error. Y si ya nos equivocamos en el pasado, no hay que tener miedo de reconocerlo y atreverse a cambiar, eso sí, con toda la seguridad que podamos reunir tanto en nosotros mism@s como en el objeto de nuestra supuesta confusión (sea una nueva pareja o no).
Puff, teoría y práctica no siempre van unidas de la mano ... lo sé...
miércoles, 6 de enero de 2010
El ciclo-nadador
Después de muchos días con el "mono" encima, hoy he disfrutado de una hora de bici. Hay un sitio al que me gusta ir porque es un escampado amplio justo en el muelle, al lado de las rocas y el mar. Además de poder pedalear sin que me molesten ni yo moleste a nadie, pudiendo ir más rápido o más lento si me apetece, puedo observar el privilegiado paisaje relajante con el agua, barcos que llegan o se van quién sabe de qué lugares, la quietud de algunos pescadores que pasan las horas y horas en esa ceremonia de la pesca... Bueno a lo que voy... que mientras estrenaba mi "avatar" pasando por todos los hoyos, piedras y agujeros que veía para probar la amortiguación un personaje ha llamado mi atención. Se trataba de un hombre yo diría que de unos cuarenta y pocos años. Primero le ví preparándose (por decirlo de alguna forma pues noté algo de repetitivo en sus movimientos) para montar en bici, poniéndose una camiseta marrón y un gorro blanco como de esos que se pone a los niños en la playa para protegerlos del sol. El caso es que se pone en el carril de en medio (yo iba por los carriles más externos, al lado de las rocas y al lado de una muralla que cierra la explanada) y comienza a ejecutar su particular ritual. Pedalea pero no apoya los brazos en el manillar sino que con los brazos empieza a ejecutar movimientos como si estuviera nadando. No va demasiado rápido ni demasiado lento, ejecuta su particular danza en todo el recorrido hasta llegar al final del carril, apoya de nuevo las manos en el manillar de la bici para dar media vuelta y de nuevo los suelta para repetir la escena. Me quedo algo sorprendida, por lo hipnótico de la representación, por cómo el hombre ejecuta ese extraño baile con tanta destreza (yo soy capaz de llevar la bici con una mano pero no sin ninguna! aprovecho para preguntar desde aquí a los pro y expertos ciclistas por la técnica o el truco para hacerlo), ya que a este hombre le salía con una naturalidad del que lo ha repetido más de dos y tres veces. En fin, ésta ha sido la anécdota del día, el extraño personaje que ha coincidido en mi espacio-tiempo y me ha dejado esa extraña sensación del testigo que observa algo fuera de lo común y no sabe cómo calificarlo, si de expresión deportiva, de locura valiente o mero desahogo corporal... Qué curioso, deber ser que el mar atrae por alguna razón a personas que se salen de la rutina convencional, como este ciclo-nadador, o como aquel ocurrente cantante de ópera que también me cruzé una vez en la playa.... jejeje me encanta encontrarme esas notas de color entre la gris rutina.
domingo, 3 de enero de 2010
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