martes, 19 de julio de 2011

Copy-paste

No me importa que alguien decida guardar, compartir o publicar algunas de mis reflexiones, pero sí pediría que igual que yo hago referencia al autor cuando escribo algo que no es de mi autoría, también lo hiciera esa persona anónima a la que le ha gustado mi escrito. Es un gesto pequeño que no cuesta mucho y da ejemplo de reconocimiento y respeto. Si queremos incentivar que más gente se exprese libremente y que recibamos esa información gratis, vamos a participar de forma ética y colaborando para que este mundo cada día logre ser un poquito mejor. Gracias.

P.D.: Esto no lo digo por decir, sino porque tengo pruebas (oh si, no subestiméis el gran poder de la diosa informática)... no me voy a poner a señalar a nadie, pero ahí queda el consejo-advertencia...

viernes, 15 de julio de 2011

El remordimiento


Es curioso lo de los remordimientos. El arrastrar la culpa con el tormento del recuerdo. Y es muy poca la gente que conozco que los tenga de verdad. Sin embargo, todo el que vive y camina deja muertos a la espalda. Cadáveres en la cuneta. Todo ser humano causa daños colaterales a otros, deliberada o accidentalmente. Por azar, por inexperiencia, por las simples y terribles reglas de la vida. Carga con fantasmas de los que tal vez ni siquiera es consciente, pero a los que el tiempo y la lucidez permiten identificar, tarde o temprano. O suponer.

Sin embargo, el ser humano también es un superviviente natural. Necesita vivir tranquilo, olvidar, no volver la vista hacia ciertas zonas oscuras de sí mismo. Acolchar en la memoria los malos ratos, los sufrimientos, el horror. Sólo así se explica, supongo, que quienes sufren pérdidas familiares terribles se adapten, a veces, a la vida normal. Que las víctimas procuren olvidar, o lo intenten. Que incluso perdonen a sus verdugos, o sean capaces de convivir con ellos sin recurrir al viejo expediente del ojo por ojo. Al inmenso alivio de la venganza. 
....
Tienen suerte quienes lo mismo bostezan sobre una fosa bosnia que sobre los escombros de una casa cuartel donde fueron asesinadas diez personas. Otros no tienen tanta suerte, pues sobrevivir no siempre es confortable. Asombraría conocer la cantidad de espectros que arrastran algunos: cadáveres propios y ajenos, remordimientos por aquéllos a quienes mataron o ayudaron a matar, real o figuradamente. Por cientos de causas. Vivían pendientes de la hora del telediario o el cierre del periódico, miraban en otra dirección, estaban absortos caminando, viviendo, durmiendo. Ya lo dije: sobreviviendo. Algunos, los más afortunados, escriben novelas con eso.

O quizá artículos como éste. Otros con menos recursos o menos suerte se limitan a estar con los ojos abiertos de noche, dando vueltas por habitaciones a oscuras. Pagando el sucio peaje de la vida. Pero esto, naturalmente, es lo raro. El insomnio. Basta un vistazo alrededor para confirmar que, en materia de remordimientos, la mayor parte de nosotros duerme a pierna suelta. Son pocos los que juegan al ajedrez con sus fantasmas. 

(Extracto de un artículo escrito por A. Pérez Reverte). Gracias Javi.

Tengo poco más q añadir... quizás cuando el remordimiento es el amargo fruto de una reflexión sobre algo que hemos hecho mal, entonces está bien siempre que este sentimiento nos lleve a recalibrar nuestra conducta y aprender de los errores...

domingo, 10 de julio de 2011

Vivimos y morimos un poco cada día

Es la dualidad que nos acompaña, los dos lados de una misma vida que debemos aceptar. Podemos concentrarnos en ver más uno que el otro pero no será un comportamiento equilibrado. El pesimismo es un sentimiento pesado, una carga difícil de llevar y compatibilizar con nuestros quehaceres diarios, por eso es más sensato elegir el optimismo, con ese azucarillo que a veces necesitamos. Sin embargo no hay que caer en una actitud excesiva en ninguno de los extremos, pues si vivimos felizmente en una burbuja ideal donde todo es perfecto, apartando la vista del lado oscuro y aquellas cosas que no queremos aceptar, llegará un día en que esa lección nos golpeará y no estaremos preparados para ese sufrimiento. 


Igual que le pasó a Siddharta, viviendo en una rica y acomodada familia, donde todo era salud, abundancia, amor y alegría, sin conocer aquello que es menos bonito pero que, lo queramos o no, también forma parte del ser humano. Y cuando por "casualidad" lo descubrió quedó profundamente afectado. 
La postura que yo prefiero es la de luchar por la vida, teniendo conocimiento de que existen otras realidades menos afortunadas que la nuestra, agradeciendo aquello que hemos conseguido o que nos han regalado y apostando por cambiar esas partes que menos nos gustan de nosotros mismos o de nuestro entorno. Hay que mirar al mal de igual a igual, sin sobreestimarlo ni infravalorarlo, pero intentando tener siempre un poco de terreno de ventaja que nos dé un margen de acción llegado el caso de un posible ataque.


Así que os dejo reflexionando sobre cuál es vuestra postura en la vida, cómo enfocáis el día a día,... Y recordad que no hay peor enemigo que aquel que desconocemos (esta frase me ha venido en mente pero no sé si la dijo alguien antes, probablemente un emperador chino XD)... No penséis que jamás os puede venir un revés del destino, ni que jamás os puede pasar nada malo,... mantened el equilibrio en todo momento, teniendo conscienca del ying pero también del yang. Sabiendo estas reglas el camino será fácil. Buen viaje.

lunes, 4 de julio de 2011

Otra de abrazos

Ya escribi una entrada hace tiempo pero una amiga ha compartido este video y me lo ha vuelto a recordar:


domingo, 3 de julio de 2011

Aprende

Experiencia del fervor; de la locura. Enfréntate a la compleja tesitura de si el destino tiene algo mejor para tí que una vida de sufrimiento. Pues en todos los ojos acabas encontrando, aunque sólo sea una vez, algo de ternura.


Y que las cicatrices crezcan y sean visibles en tu carne. Y así, por fin, algo que te recuerde que siempre debes amarte. Pues la confianza que te da el conocer el mal camino, es la seguridad de triunfar ante tí mismo.

Deberás conocer todas las piedras. Golpearte con cada una de ellas. Para que algún día, el que menos te esperas... simplemente todo sea alegre y divertido. Simplemente... al fin todo sea positivo.



¿Para qué amargarte ante la vida? ¿Para qué poner un pie en tu lápida? Si la experiencia, cada punto negativo, te da sabiduría para vencer en tu propia vigencia. Cada momento, instante, situación o recuerdo, se van todos uniendo, uno a uno, como un gran cuento... y quien sabe... quizás llegue algún día en el cual uses todo ese conocimiento, todo ese sustento, para salvar tu vida... para seguir existiendo.


Cambia tu visión. Descubre que cada paso mal dado te enseña a realizar el último salto.
(Yen Gálvez)
Pues este extracto me gusta y me resulta bastante útil en estos momentos de mi vida. Aprender de los errores no es una tarea fácil, pero nadie puede hacerla mejor que nosotros mismos.... Os aconsejo que vigiléis vuestras emociones en cada momento, pues ayuda a encontrar las respuestas y no os avergonzéis de vuestras "cicatrices", como dice Yen, porque esas señales de guerra son signo de vuestra fortaleza, por eso al verlas no deberíamos sentir autocompasión sino orgullo y confianza.

viernes, 1 de julio de 2011

Hablando de miedo otra vez...

Sí, hace tiempo publiqué una entrada con el miedo como protagonista, sin embargo ahora quiero abordarlo desde una perspectiva más personal y desde el que puedo hablar con conocimiento de causa... creo que he identificado un miedo dentro de mí, un miedo que no conocía porque venía enmascarado por otros sentimientos como pena o dolor... y creo q es el miedo al fracaso, curioso porque este miedo no lo tenía antes, claro cuando todo me iba bien y me salía todo aquello que emprendía... Sin embargo cuando empecé a recibir las primeras decepciones, y luego la fe me empezó a fallar en distintos momentos de mi vida donde me ví obligada a abandonar algunos proyectos que había emprendido, ahí empezó a crecer este miedo, casi sin darme cuenta... qué curioso, cómo pueden las circunstancias de la vida transformar las cosas y hacernos creer que somos otro tipo de personas que en realidad no somos... 
Cambiamos a lo largo de nuestra vida, cierto, pero nuestras cualidades innatas siempre van a seguir ahí, el que es cabezota, puede volverse menos testarudo pero siempre tendrá ese impulso a poner sus ideas por encima de todo; el que es tímido pues podrá superar su miedo inicial a hablar en público pero siempre sentirá más nervios que otra persona; y así yo también he descubierto que aunque ahora siento muy fuerte este miedo que intento superar, tengo por suerte una fortaleza oculta, que sólo me sale en casos extremos cuando más la necesito (como el Sr. Grimmer, personaje anime de la serie Monster), porque he pasado por momentos muy duros donde la he visto... así que os recomiendo que antes de dejáros llevar por aquello que os dicta el miedo en un momento dado, que siempra intenta hacernos sentir más débiles para controlarnos mejor, busquéis dentro de vuestra naturaleza original un refugio, algo inamovible que os de seguridad en vosotros mismos, sin depender de nadie ni de nada, porque eso es lo más valioso que podéis tener en vuestra vida y si sois conscientes de ello, jamás podrán arrebatároslo.  Qué bonito me ha quedado escrito verdad? jajaja Ea pues ahora a aplicarnos todos el cuento.... estás seguro de que no tienes miedo a absolutamente nada?

Jung y la naturaleza animal pagana

 "Las fuerzas instintivas condenadas en el hombre civilizado son mucho más destructivas y por lo tanto más peligrosas que los instintos...